Ciclo
la violencia

El presente no es un
pasado en potencia,
es el momento
de la elección
y la acción.

Simone de Beauvoir,
escritora y filósofa

Si bien la violencia doméstica tiene varias caras y especificidades, la psicóloga estadounidense Leonor Walker identificó que las agresiones se cometen en un contexto conyugal dentro de un ciclo que es constantemente repetido.

Cuando la víctima se calla ante la violencia, el agresor no se siente responsable por sus actos – esto sin considerar el hecho de que la sociedad ya refuerza el “derecho” del hombre de disciplinar y subyugar la mujer, incluso con el uso de la fuerza física.

Con el paso del tiempo, los intervalos entre una fase y otras quedan menores, así como las agresiones pasan a ocurrir sin seguir el orden de las fases. En algunos casos se llega al femicidio, o sea el asesinato de la víctima.

Hay que romper ese ciclo. Y para ello, la ley Maria da Penha está al lado de las mujeres.

Fase 01.

Aumento de la tensión

En ese primer momento, el agresor se muestra tenso e irritado por cosas insignificantes, llegando a tener crisis de rabia. También le humilla a la víctima, le hace amenazas y destruye objetos.

La mujer intenta tranquilizar al agresor, se ve afligida y evita cualquier conducta que puede “provocarlo”. Las sensaciones son muchas: tristeza, angustia, ansiedad, miedo y desilusión son tan solo algunas.

Por lo general, la víctima tiende a negar que esto está sucediendo con ella, esconde los hechos de las demás personas, y muchas veces cree que hizo algo equivocado para justificar el comportamiento violento del agresor o que “él ha tenido un mal día en el trabajo”, por ejemplo. Esa tensión puede durar días o años, pero como se incrementa cada vez más, es muy probable que la situación llegue a la Fase 2.

Fase 02.

Acto de violência

Esta fase corresponde al agresor estallando, o sea la falta de control llega a su límite y lleva al acto violento. Aquí, toda la tensión acumulada en la Fase 1 se materializa en violencia verbal, física, psicológica, moral o patrimonial.

Aun estando consciente de que el agresor está fuera de control y tiene un gran poder destructivo con relación a su vida, el sentimiento de la mujer es de parálisis e imposibilidad de reacción. Aquí, ella sufre una tensión psicológica severa (insomnio, pérdida de peso, fatiga constante, ansiedad) y siente miedo, odio, solitud, autocompasión, vergüenza, confusión y dolor.

En ese momento, también puede tomar decisiones, como buscar ayuda, denunciar, esconderse en la casa de amigos y parientes, pedir la separación e incluso suicidarse. Por lo general, hay un distanciamiento del agresor.

Fase 03.

Arrepentimiento y comportamiento cariñoso

También conocida como “luna de miel”, esa fase se caracteriza por el arrepentimiento del agresor que se vuelve amable para lograr la reconciliación. La mujer se siente confundida y presionada a mantener su relación ante la sociedad, principalmente cuando la pareja tiene hijos. En otras palabras, ella abre mano de sus derechos y recursos, mientras él dice que “va a cambiar”.

Hay un periodo de relativa tranquilidad, en el que la mujer se siente contenta por constatar los esfuerzos y los cambios de actitud, recordando también los buenos momentos que tuvieron juntos. Como hay la demostración de remordimiento, ella se siente responsable por él, lo que estrecha la relación de dependencia entre víctima y agresor.

Una mezcla de miedo, confusión, culpa e ilusión forman parte de los sentimientos de la mujer. Finalmente, vuelve la tensión, y con ella las agresiones de la Fase 1.